miércoles, septiembre 10, 2008

concurrencia de principios y finales

Es una pena el abandono al que tengo sometido el blog en estos últimos meses, pero entre el verano, el trabajo, la búsqueda del sagrado grial y ahora el acelerador de partículas, tengo un gazpacho neuronal del carajo.

Han pasado muchas cosas en estos meses, pero la más importante parece que va a ser mi inminente cambio de vida, no se si este provocará que vuelva a escribir más a menudo o que por el contrario deje esto definitivamente, ya veremos. En el segundo caso pasare a despedirme.

Aunque es pronto para asegurar que alguno de mis planes salga bien, confío mucho en todos ellos, que tampoco son tantos, pero son grandes e importantes para mi.

En fin, deseadme suerte que allá voy. Y agarrarse fuerte a algo por si dentro de un rato la nada pretende absorbernos.

jueves, junio 19, 2008

Es bastante cachondo descubrir que hay quien a pesar de pensar que eres una pésima escritora, que no mereces un hueco en Internet, que no sabes usar los signos de puntuación, y no sé cuantas cosas más se molesta en leerte una vez tras otra, y lo que es más divertido aún, se entretiene en contártelo, en explicarte los fallos detenidamente gastando su seguro precioso tiempo rebosante de acentos bien puestos.

También me resulta entretenido observar como todo el que quiere opina lo que le da la gana lo hace con un nombre o un apodo, salvo el que insulta, que no se atreve ni al apodo.

Lo cierto es que esto me pone. Yo empecé a escribir porque siempre me ha gustado, porque me relaja, porque me ayuda a decir ciertas cosas, y por nada más, peeeero… he encontrado un aliciente mucho más divertido...

miércoles, marzo 26, 2008

Jesús, tu si que sabes.

Esta mañana he tardado tan sólo cinco minutos en ponerme de mala hostia, uno de mis últimos record, y es que he puesto la radio.

Hablaban sobre el arzobispo emérito de Pamplona y las sabias palabras que regaló a los Vallisoletanos en el sermón de las siete palabras de esta pasada semana santa. En el sermón que no tiene desperdicio dijo lo siguiente:

"Jesús no tuvo cuidados paliativos pero su muerte fue absolutamente digna porque la miró cara a cara, con confianza, porque la aceptó con amor, porque la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial"

Además de estas hermosas palabras, tuvo las pelotas de recordar que los cristianos deben hallar su modelo en Jesús, y que la religión no es algo que se pueda abandonar según convenga, de manera que si has sido cristiano toda tu vida y ahora tienes jaqueca, te jodes.

En definitiva, el amigo Fernando Sebastián, viene a decirnos que estamos cogiendo cierto vicio con aquello de la dignidad, la dignidad la lleva uno en el corazón y no se pierde cagandote la pata abajo, ni pasando tres años postrado en una cama mientras tu marido o tus hijos te lavan el culo, qué tendrá que ver eso con perder la dignidad si tu miras a la muerte cara a cara, y sabiendo que reposaras en los brazos del padre celestial, envuelto en mierda pero en sus brazos.

Habría que explicarle a este hombre algunas cosillas:

1.- Jesús, en el hipotético caso de haber existido, murió sin cuidados paliativos porque en su época no había.

2.- No tenía mucho que perder, una par de padres adoptivos de los que no se sabe que hiciesen por el mucho más que parirlo y llevarlo en burra. Ni mujer, ni hijos, ni demasiados amigos.

3.- Si tanto sabía que le iban a traicionar, cómo y dónde, Jesús no murió, se dejó pillar, lo que podría parecerse a un suicidio. Yo le entiendo porque la que le gustaba era puta y los demás chiquillos le escupían pero no se que opinaría de esto el padre celestial.

4.- No sabría decir si es mas dolorosa una crucifixión o un cáncer de colon, pero en cualquier caso lo primero sólo son tres días.

5.- Al tercer día resucitó, así también miro yo a la muerte cara a cara no te jode.

6.- El Robocob.

jueves, febrero 21, 2008

Rodri

Llevo la friolera de dos días intentando escribir algo sobre el que no suene demasiado cursi… pero no puedo, me he enamorado.


miércoles, enero 09, 2008

Mi escondite

Después de tantos golpes y desengaños, él llegó despacito, casi sin hacer ruido y sin perturbar mi vida cotidiana. Poco a poco fué ocupando más minutos de mis días y aún más de mis noches.

Era un sentimiento extraño, jamás nadie se había acercado a mi de esta manera, transmitiéndome esta sensación de serenidad, de protección, enseñándome una forma de amar que desconocía.

Podría decir mil cosas sobre él, más de mil, que no se si me daría más vergüenza a mi escribirlas o a él leerlas, pero me limitaré a darle las gracias por haberme enseñado tanto en tan poco tiempo.

Por haberme demostrado que el amor se disfruta y se comparte, que el amor no es una guerra sino un cobijo donde refugiarse. Por enseñarme a no malgastar el tiempo en rencores pudiéndolo aprovechar con las personas a las que quieres. A dar todo lo que se siente sin pensar en experiencias pasadas, a querer…incondicionalmente.

Ya no necesito casas rurales, ni hoteles con spa, me basta con abrazarle y mirarme en sus ojos, Me sobra con pensar que le tengo cerca cuando despierto de alguna pesadilla para sentirme de nuevo segura. Últimamente me siento capaz de todo. Gracias.

martes, diciembre 04, 2007

Eran las 10 de la mañana, bajé las escaleras rápidamente, tenía los ojos hinchados de tanto llorar y aún llenos de lágrimas, al abrir la puerta del portal un espléndido sol de domingo me hizo agachar la cabeza, se reflejaba sobre los coches, sin dejarme ver si los taxis iban libres u ocupados. Tenía el cuerpo agotado, me sentía mareada, asustada y sobre todo sola. Odiaba llevar tacones a esas horas y aun más su sonido, los restos de rimel, la cara descompuesta…

Mientras el taxi me llevaba a casa, todas sus palabras retumbaban en mi cabeza, la sensación de sus manos sujetándome con fuerza me daba escalofríos, todo olía a el…sólo quería llegar a casa, ducharme y cobijarme bajo mis sabanas. El taxista no paraba de mirarme por le retrovisor, yo era incapaz de controlar los sollozos.

Cuando abrí la puerta mi madre me esperaba con una cara de enfado monumental, me miró durante unos segundo, me abrazó fuerte y me dijo ”pero que te ha pasado hija…”

lunes, noviembre 19, 2007

Puré de patata

No tengo ningún problema en reconocer que soy rara, algo insociable quizá, algo, no completamente como algunos creen. Pero si, la gente por lo general me pone tensa. No soporto que invadan mi terreno, no aguanto que me miren con cara de desprecio o superioridad, y me cabrea que el resto de la humanidad no note esas pequeñas cosas.

Me cabrea saber que no voy a ser entendida por mucho que me explique, por eso algunas veces opto por no explicarme, lo que ofrece de mi una imagen aun más extraña de lo que realmente soy.

Me frustro cuando intento explicarme y termino explicando algo que no es cierto por resultar más comprensible. El día que toca arder por dentro termino agotada de tanto odiar, y aún sabiendo que esto no es bueno para mí, estoy segura de que aunque ellos no lo crean es bueno para quien me rodea, para quien yo elijo que me rodee, porque quiero con la misma irracionalidad. Quizá por eso a veces los palos sean tan duros, quizá por eso cada vez sea más difícil entrar en mi mundo, porque me paso el día empujando la puerta para que no se abra del todo.

Mil veces comulgo con ruedas de molino por no saber si mi idea es una de mis locuras, o si tiene fundamento, y la gente, que tiende a ser egoísta se aprende rapidísimo aquello de que Elena es rara y de que si se lo dices duda y recula.

Recula pero apunta en el fichero de casos pendientes, ale!, por ahí resopla otro de mis grandes defectos, el rencor. No suelo perdonar, aunque con esto me pasa como con lo de querer, que cuando perdono también es a 100% y vuelta a empezar (por quien tenga dudas).

En fin… ¿y a cuento de que tanto sermón? Absolutamente a ningún cuento, que me harto de darle vueltas y a veces escribirlo me clarifica un poco el asunto. A veces… Y un poco por aquellos que dicen que sólo critico, o que sólo lo hago con los demás, yo también apesto chavales, no pasa nada!

PD: Que alguien le diga al rey que deje de beber.